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La música
La música siempre ha sido un elemento clave en las celebraciones festivas, especialmente en la realización de bailes. En tierras valencianas los instrumentos emblemáticos, compañeros inseparables de fiestas populares, son la dulzaina y el tabal. Cabe remarcar de estos instrumentos que, a pesar de no tenerlo nada fácil, se han mantenido hasta nuestros días donde la música se sintetiza, después incluso de la crisis sufrida en la mitad del siglo pasado. Hoy en día hay un gran número de músicos que hacen que se mantenga viva esta tradición, y se ha pasado de una herencia por transmisión oral a una enseñanza activa por parte de los entendidos en la materia. Un buen ejemplo es la Escola Municipal de Tabal i Dolçaina d'Algemesí. Pero todo esto va mucho más allá y la dulzaina se ha expandido por otros campos, estilos y ya no podemos hablar de recuperación sino más bien de evolución. Para los que no lo sepan, la dulzaina es un instrumento de viento, compuesto por 3 partes:
Respecto a la afinación decir que normalmente se usan dulzainas en sol. El tabal es un instrumento de percusión, formado por una caja cilíndrica con dos pieles tirantes que cubren las aperturas y que se hace sonar con las llamadas baquetas (palos de madera con los que se marca el ritmo). Se requiere una gran compenetración entre dulzaina y tabal para hacer sonar las diferentes melodías. Son 3 melodías las que acompañan la ejecución de las figuras plásticas y torres humanas: el Florete o baile, el Entierro y la Danza plástica (en subidas y figuras) más conocida como La Muixeranga. Mientras el tabal marca el ritmo, la dulzaina hace brotar la melodía y con la ejecución del baile, figura o subida se crea un todo que a muchos nos pone la piel de gallina y nos hace aflorar sentimientos profundos.
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la nova muixeranga |